
Cada año, millones de mascotas desaparecen, y solo una fracción logra reunirse con sus dueños. Un microchip, del tamaño de un grano de arroz, es una de las herramientas más eficaces que tenemos para cambiar esta situación. A continuación, le explicamos todo lo que necesita saber sobre su funcionamiento, su importancia y qué hacer después de que su mascota reciba el microchip.
¿Qué es exactamente un microchip?
A microchip para mascotas es un transpondedor pasivo RFID (identificación por radiofrecuencia) encapsulado en una cápsula de vidrio biocompatible, de aproximadamente 12 mm de longitud. No lleva batería; en su lugar, obtiene energía de la onda de radio del lector para transmitir un número de identificación único de 15 dígitos. Ese número se vincula con su información de contacto en una base de datos de registro de mascotas.
El chip no rastrea la ubicación de su mascota; no es un dispositivo GPS. Piense en él como una tarjeta de identificación permanente integrada bajo la piel, legible con cualquier lector compatible en un refugio, clínica veterinaria o instalación de control animal.
¿Cómo se implanta?
1
Inyección rápida
El chip se inserta mediante una aguja hipodérmica, normalmente entre las escápulas. El procedimiento dura unos segundos y se siente similar a una vacuna rutinaria; no se requiere anestesia.
2
Anclaje tisular
Durante las siguientes semanas, el crecimiento natural del tejido fija el microchip en su lugar. La migración es rara con los microchips modernos, que cuentan con un recubrimiento antidesplazamiento.
3
Registre el número
El microchip no sirve sin registro. Su veterinario le proporcionará el ID del microchip; usted debe ingresarlo en una base de datos nacional de mascotas, como PetLink, HomeAgain o AKC Reunite, dentro de las 24 a 48 horas.
4
Manténgalo actualizado
Si se muda o cambia su número de teléfono, actualice inmediatamente su registro. Este es el paso que la mayoría de los propietarios olvidan —y es el más crítico.
¿Qué animales pueden ser microchipados?
La microchipación es común en perros y gatos, pero la tecnología también se aplica a caballos (normalmente en el cuello), aves, reptiles, conejos e incluso peces en algunos entornos acuícolas. La mayoría de los países exigen la microchipación para viajar entre fronteras internacionales, independientemente de la especie.
Mitos comunes, aclarados
Mito: «Mi mascota lleva una placa; eso es suficiente». Los collares y las placas pueden desprenderse o ser retirados. Un microchip permanece de por vida y no se puede perder.
Mito: "El microchip rastreará la ubicación de mi mascota." Los microchips son RFID pasivos: no tienen GPS, ni batería, ni seguimiento en tiempo real. Solo funcionan cuando se escanean a corta distancia.
Mito: "Es doloroso." La mayoría de las mascotas no muestran ninguna reacción. La aguja es ligeramente más grande que la de una jeringuilla para vacunas, pero la molestia es breve y mínima.
Mito: "Una vez implantado el microchip, ya está todo hecho." El microchip es permanente, pero los datos de su registro no se actualizan automáticamente. Debe mantener su información de contacto actualizada en la base de datos.
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